Derecho y Cambio Social

 
 

 

CONCILIACIÓN  EXTRAJUDICIAL  EN LA REALIDAD PERUANA

Vanessa Magally Sierra Chávez*

 


 

 

INTRODUCCIÓN

En momentos en que nuestra sociedad convive con altas dosis de agresividad, una de las instituciones jurídicas que ha querido propiciar cabalmente la cultura de la solución de conflictos es la conciliación

Con la ley de conciliación que data del año 1997, se crea un mecanismo legal, alternativo a las vías judiciales, para resolver de manera rápida económica y sencilla, diversos conflictos como ser violencia familiar, pensión por alimentos, regímenes de visitas, problemas de deuda, incumplimiento de pagos laborales, entre otros.

Uno de los beneficios de la conciliación extrajudicial radica en el hecho de que el proceso dura bastante menos que cuando se acude al poder Judicial, en donde el análisis y conclusiones de cualquier caso demorará considerablemente, mientras que el otro caso  de la conciliación judicial  es fácil conocer si existe la intención de conciliar  por lo que el proceso no demorara más de unas pocas sesiones. Como contraparte, los jueces tendrán mayor tiempo para poder evaluar  y analizar los casos que les han asignad. Pero aunque desde hace 7 años la conciliación extrajudicial es obligatoria, aún no se consolida como un mecanismo alternativo de acceso a la justicia.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

La conciliación extrajudicial no resulta una novedad en nuestro sistema jurídico  su antecedente más remoto en nuestra vida jurídica nacional se sitúa bajo la influencia de la Constitución de Cádiz de 1812; sin embargo, con el devenir de los años ella tuvo un desarrollo muy oscilante, entre ser considerada un acto previo y obligatorio al ingreso de la jurisdicción, al extremo de ser valorada como una actividad facultativa en el interior de la discusión judicial.

En estos tiempos volvemos a recoger el diseño  de hace casi dos siglos, de considerar a la conciliación como una actividad previa, obligatoria y especializada; con la gran diferencia que el protagonismo en la especialización está librada a la actividad de los centros privados de conciliación.

En la actualidad, como en tiempos atrás, le corresponde a la justicia de paz, llevar a cabo este procedimiento, que a lo largo de estos siglos ha logrado preservar el acercamiento ante el conflicto con bastante éxito.

CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL

Cuando hablamos de conciliación nos referimos al procedimiento mediante el cual dos personas que afrontan un conflicto, negocian libremente soluciones  creativas con la asistencia de un tercero neutral denominado conciliador, que facilita la comunicación, incentiva la voluntad cooperativa  y propone alternativas de soluciones que las partes pueden o no aceptar, arribando a soluciones  que pueden ser diferentes a las pretensiones que se hicieron inicialmente.

En los últimos años percibieron el esfuerzo por acercar a las partes del conflicto antes de iniciar un proceso judicial. Decimos no es esfuerzo porque no es una práctica generalizada abordar las desavenencias intentando trabajar soluciones negociadas, todo lo contrario, tenemos internalizada una actitud confrontacional frente a ellos, justificada por muchos factores, con la clásica formación intentando trabajar soluciones negociadas, todo lo contrario, tenemos internacionalizada una actitud  confrontacional frente a ellos, justificada por muchos factores, como la clásica formación universitaria adiestrada en judicializar en primer y único orden la solución del conflicto.

Si bien es cierto, existe una estructura de poder que se llama Poder Judicial, los peruanos como los ciudadanos de cualquier parte de la tierra tenemos derecho a ponernos de acuerdo, bajo otras formulas  en materias en las que el estado no tiene necesariamente que intervenir.

En un primer momento se pensó que la solución  se daría, creando más y más juzgados, pensando que de ese modo se acabaría con el problema de la excesiva carga procesal, esto no fue así, dicha solución por el contrario, se convirtió en corto plazo  en un incentivo para litigar en los tribunales.

Consientes  de nuestro fracaso, se puso en marcha un plan ambicioso, que resolvería el problema de la excesiva carga procesal, y del acceso a la justicia, contribuyendo además a una cultura de paz, el cual consistía en promover y fomentar la utilización de los MARC medios alternativos de solución de conflictos en el entendido de que por esa vía se lograría igualmente la solución de determinados conflictos, trasladando a los particulares a la responsabilidad de su solución, en aquellas materias relacionadas con derechos disponibles, lo que se traduce en una verdadera democratización de la justicia.                           

Uno de los temas más cuestionados y que ha sido materia de debate en el Congreso ha sido el referido a la obligatoriedad de acudir a los centros de conciliación. En Efecto La Ley de Conciliación estableció que el procedimiento conciliatorio constituía un requisito de procedibilidad para los procesos judiciales referidos a determinadas materias que ella consideró “materias conciliables” . En buena cuenta lo que la ley señaló fue la obligatoriedad de acudir a un centro de conciliación antes de formular  una demanda ante el poder judicial (de allí el nombre de conciliación prejudicial).

Ahora bien, si bien es cierto la conciliación representa una alternativa saludable para resolver conflictos innecesarios de forma pacífica y amigable, hay que ser realista en nuestro país, la política ha demostrado que la conciliación tal cual, se encuentra regulada en la norma, lejos de contribuir a la paz social o de reducir la carga procesal, se ha convertido en un negociado, veamos por que:

1)     Se han Creado centros de Conciliación a discreción sin ningún criterio. Las creaciones no obedecen a estudios o evaluaciones técnicas sino al mero cumplimiento  de requisitos formales que establece la ley.

2)     Habiéndose creado un gran número de centros de conciliación extrajudicial son ofrecidos en calles, plazas y mercados, al menos así sucedió en Arequipa, Trujillo y Lima como productos de venta masiva.

3)     Esta distorsión de la conciliación extrajudicial ha generado un malestar no sólo en los abogados, sino en el público en general, que de la noche a la mañana  se vieron obligados a tener que acudir a un centro de conciliación pese a no tener ni el mínimo interés en conciliar, lo que importa una innecesaria pérdida de tiempo y dinero.

El Colegio de Abogados de Lima, por su parte ha sostenido: “Es evidente que al establecer la obligatoriedad de la conciliación, el Estado genera mayor retardo y costo en la administración de justicia y afecta el derecho que tiene todo ciudadano de acceder a ella, limitándolo por mecanismos extrajudiciales que atentan el principio de celeridad procesal.”

En tanto el Poder Judicial, Ministerio Público  y el Colegio de Abogados de Lima, además de algunos parlamentarios, ya habían advertido de las inconsistencias de la ley de la conciliación extrajudicial, pese a ello se siguió con la iniciativa de la obligatoriedad, y se hizo caso omiso a sus propuestas. Los resultados los tenemos a la vista; una ley que a pesar de estar vigente, no rige.

ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA OBLIGATORIEDAD DE ACUDIR A LOS CENTROS DE CONCILIACIÓN

Si bien la conciliación es un mecanismo alternativo de solución de conflictos  que busca propiciar una cultura de paz teniendo como base los principios de equidad, veracidad, buena fe, confidencialidad, e imparcialidad, neutralidad, legalidad, celeridad y economía, no debe ser un requisito para que los justiciables soliciten la tutela jurisdiccional, porque la realidad nos ha demostrado que el carácter obligatorio de  la conciliación encarece el acceso a la justicia que, por lo demás , debe ser gratuita y dificulta la situación de los procesos judiciales, por cuanto muchas sentencias como las que se emitieron en las ciudades donde se puso en práctica  el plan piloto de la conciliación extrajudicial no se pronuncian sobre el fondo del asunto y se restringen únicamente al rechazar las demandas por defectos  en el acta de conciliación o en el procedimiento conciliatorio. De ahí que la obligatoriedad de la conciliación se convierta, en un obstáculo para más justiciables.

Se dice que la conciliación ha reducido la carga procesal; pero el ex Presidente del Poder Judicial sostuvo lo contrario: “En nuestro País, la práctica ha demostrado que la conciliación, lejos de contribuir a la paz social  o a reducir la carga procesal  se ha convertido en un negociado”

También, debemos precisar que el Ministerio de Justicia  tiene alrededor de 200 denuncias, esto hasta hace dos años contra centros de conciliación, acusados de supuesta parcialidad, conductas poco éticas y hasta violación de los procedimientos normativos. El 60% de audiencias fracasa por ausencia de una de las partes.

La exigencia de la norma de considerar a la conciliación extrajudicial como un requisito de procedibilidad, para iniciar   un proceso judicial, constituye uno de los factores determinantes que han ocasionado su fracaso. Tomemos conciencia, busquemos soluciones pacificas a nuestras divergencias, la conciliación es una buena alternativa, pero cuidado no obliguemos a nadie a hacerlo, informemos de la ventajas y desventajas de la misma de tal manera que esta sea voluntaria, y garantice el derecho  de acceso a la justicia, en caso de optar por ella.     

 

 

 

 

* Abogada. Quinta Fiscalía Superior Penal de Lima.

vanemagall@hotmail.com

vsierra@mpfn.gob.pe

 


 

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